Naïrela Psicología

Apego

¿Sabes qué es el apego?

El apego es un vínculo afectivo que generamos cuando somos pequeños con la persona encargada de cuidarnos (normalmente suelen ser nuestros padres, pero también pueden ser abuelos o cuidadores).

Este vínculo es muy importante e influye significativamente en nuestro desarrollo psicológico y en la formación de nuestra personalidad. A través de este vínculo nos sentimos seguros de explorar y conocer el mundo, de enfrentarnos a las dificultades que se nos presentan. Además, nos sirve de guía en las relaciones con los demás, a través de este vínculo afectivo aprendemos a relacionarnos con otros. 

Cuando sentimos la tranquilidad de que la persona con la que nos hemos vinculado nos quiere incondicionalmente y que por lo tanto estará para protegernos y aconsejarnos, tenemos más seguridad para afrontar las adversidades o desafíos de la vida. Cuando este vínculo no es así, pueden aparecernos miedos e inseguridades que afectarán a nuestra manera de interpretar el mundo y de relacionarnos.

Existen 4 tipos de apego, te los explicamos:

Este tipo de vínculo implica un amor y aceptación incondicional, de forma que estamos seguros de que nuestra persona de referencia nunca nos fallará, siempre estará ahí para apoyarnos. En esta situación nos sentimos valorados y queridos. 

Esto nos afecta positivamente, nos ayuda a sentirnos seguros, a interactuar con nuestro entorno de forma confiada, a relacionarnos con otros íntimamente sin miedos. Nos ayuda a tener una autoestima sana y a llevar una vida autónoma.

En este caso sentimos inseguridad en la relación, no confiamos en nuestros cuidadores, porque a veces están ahí para nosotros y otras veces no están, porque a veces nos sentimos escuchados y atendidos y otras nos sentimos rechazados: hay una inconsistencia en el comportamiento de nuestra figura de referencia.

Este tipo de vínculos generan emociones de miedo y angustia ante las separaciones por temor a ser abandonados o a no ser queridos.

Cuando se trata de un apego evitativo, sentimos que no podemos contar con nuestras figuras de referencia.  Nuestros cuidadores no han generado ese lugar seguro. De este modo desarrollamos una autosuficiencia que puede dar lugar a un distanciamiento emocional de los demás como manera de cuidarnos y protegernos.

Esto puede provocar sentimientos de rechazo de la intimidad con otros y de dificultades para profundizar en las relaciones.

El apego desorganizado implica una falta total de apego. En este caso nuestros cuidadores han sido negligentes o han tendido comportamientos inadecuados con nosotros. Este tipo de vínculo es lo opuesto al apego seguro. Nos puede generar una falta de confianza total en nuestra figura de referencia o incluso sentimientos de miedo hacia ese cuidador.

En esta situación no nos enseñan a regular nuestras emociones y por lo tanto nos costará gestionarlas, podemos sentir frustración e ira y tendremos muchas dificultades en las relaciones con los demás puesto que hay una desconfianza total hacia nuestro entorno.

¿Cómo podemos ayudarte?

El apego no es algo inalterable, no se genera igual en cada persona ni permanece igual a lo largo de nuestro desarrollo. Otros tipos de relaciones también nos afectan e influyen: las relaciones de amistad, laborales y de pareja. Por lo tanto, es algo que podemos cambiar.

Nosotras te ayudaremos a identificar de qué manera te vinculas, por qué y cómo te está afectando en tu vida actual. Desde ahí trabajaremos para recolocar heridas del pasado y para regular las dificultades que se presentan en el presente, en tu día a día.

«Relacionarse y vincularse de manera sana es posible,
nosotras te ayudamos a conseguirlo.»

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